RESPONSABILIDAD

"Las opiniones vertidas en  "La Página de Bigote"  es  de su exclusiva responsabilidad y no representan necesariamente el pensamiento de los creadores del sitio web "Los Bric a Brac". 

 

 

 

VIDEO Nº 1

YO VENDO UNOS OJOS NEGROS

BRIC A BRAC

 

VIDEO Nº 2

CALLA TU PENA

BRIC A BRAC

 

 

 

 

BONUS TRACK Nº1

UNA PAREJA

PEGGY SOL Y PEDRO MESSONE

 

 

VIDEO Nº 3

UNA LÁGRIMA TUYA

BRIC A BRAC

 

 

 

LA PÁGINA DE BIGOTE

    

 

EL CASO DE LAS PELÍCULAS PERDIDAS DE LOS BRIC A BRAC

Y DE CÓMO ÉSTAS FUERON ENCONTRADAS

 

 

  ADVERTENCIA

Las expresiones y exclamaciones,  bastante soeces de los protagonistas han sido modificadas,

 para hacer el relato apto para todo público.-

 


 


Prólogo

Después que los integrantes del conjunto confesaron que no habrían  videos del conjunto, y lo dijeron sin que nadie los obligara, llega la noticia a Montesco de que un alcohólico apodado el Salomón que vivía dentro del Parque O 'Higgins para ser más exactos,  ofrecía encontrar unas supuestas películas de Los Bric a Brac, grupo del cual era admirador, con la ayuda de unos perros sabuesos traídos desde Inglaterra. 

 Le mandaba recados a Montesco cada cierto tiempo y en un principio él no lo consideraba, pero le llegaron rumores por otros lados, de que efectivamente existían unas películas  de a mediados de los 60 del famoso conjunto chileno.

Es así como  se contactó con Marchant, un hombre de pasado mafioso que se manejaba muy bien a  Salomón y fue él, el contacto entre nuestro amigo Montesco y el viejo. Y así comienza la historia que queremos relatarles en esta oportunidad.
 


Escena 1

Living de una casa, ambientada en los años 60, muebles de dudosa calidad. En un estante algunos vinilos. Un hombre de unos 55 años, muy vivido, tabaco, bebida, mujeres, por lo bajo representa unos 65. Un tipo de poca monta. Algo pueril. Se hace llamar Montesco La casa, de data antigua, ubicada en el sector Carlos Antúnez, Suecia, Bilbao.

 

Casa de Montesco


Son las 12:30 de la noche y suena insistentemente el teléfono.


- Santa pantufla, quien llama a esta hora de la noche.


Era mi amigo Fabián.


Hola estimadísimo, te tengo buenas noticias, me llamó Marchant, dice que el viejo tiene novedades, que están los perros investigando en Salta, están siguiendo una pista.


- Rediantres, que están haciendo en Salta. Que tiene que ver Salta con Los Bric a Brac, te dije que esos perros eran unos imbéciles y ese viejo un estafador, ya llevamos más de 5.000 dólares y tres meses y lo único que ha hecho es buscar donde no hay que hacerlo.


Yo te lo dije. Esos perros son unos ineptos.


- Cálmate hombre. Recuerda que los perros encontraron en Berlín el camafeo robado de la casa de misia Elenita, en calle República en los años 20, y fueron los perros. Ese viejo ganó mucha pero mucha plata con eso y volvió a la bebida. No te preocupes los perros lo encontrarán.


Pero que busquen en Panamá, allá en los bares de los marinos, en el Toro Loco podrán obtener alguna información, pero no en Salta. Si se te pierde algo, ¿dónde hay que buscar? ¿Dónde hay que obtener información? En Panamá pues hombre, ¿dónde más?

 



 


Escena 2

En el mismo lugar, un tipo con pijamas y bata. En su mano un Pillín, en la mesa una botella de pisco y una de Ginger Ale. El mismo living sin modificaciones. Alrededor de las 8 de la noche.


- Rayos y centellas, porqué no contesta Fabián.


Ahí parece que está.


Fabián estoy preocupado, ha pasado un mes y el viejo está desaparecido. Le mandé 8.000 dólares, de la plata que me diste, para el investigador privado austriaco, Gerhard Muller, creo que así se llama y además le regalé un celular al viejo exclusivamente para hablar con él, pero no me contesta….


- Ah, ¡¡8.000 dólares!! Exclama Fabián.


- Sí, los perros encontraron una pista, esto es definitivo, las películas están en Europa. Así que se necesita que alguien de allá organice la búsqueda.


Me junté con Marchant hace como un mes y le di la plata y el celular para el viejo.


¿Estas seguro que están en Europa? Me pregunta Fabián con voz preocupada.


- Por supuesto que sí, donde más podrían estar, en Europa pues hombre, en Europa.

 



Escena 3

El mismo living. Son las 3 de la tarde. El hombre un poco alterado habla con rapidez. Su cara enrojecida, algo transpirado su cuerpo.


Caracoles, porque no contesta Fabián.


Ahí parece que está.


Disculpa Fabián pero me tienes que ayudar, estoy seguro que el viejo es un estafador, está desaparecido y Marchant también.


Hacen tres semanas que me dijo que el investigador estaba viendo el asunto, y no he sabido nada.


Así que ayer tomé el Studebaker y me fui a las inmediaciones del Parque O’ Higgins, Marchant no estaba, pero me abrió la hermana, dice que escuchó que Los Bric a Brac no están en Europa, que eso había escuchado. Que el investigador lo había dicho. En Europa no.

 

En el Parque O' Higgins


Estoy desconcertado amigo mío, tanto tiempo y dinero gastado y todo ha sido un fracaso, jamás vamos a poder contar con esos show del conjunto. Creo que estamos perdidos.


¡Es como una mano negra que nos atrapa, todo sale mal. Tenemos una pista y falla y luego otra y lo mismo!


Cálmate amigo, me dice Fabián, me comprometo a buscar al viejo y hablar con él. Dame un par de semanas. Fue un error meter a un investigador, se debió dejar a los perros actuar, sin mano humana. Los perros amigo mío, los perros las encontrarán, que no te quepa la menor duda.

 


Escena 4

El mismo living pero se aprecia algo desordenado, como que le faltara un buen aseo. Hay olor a polvo.

 

Fabián qué bueno que me llamaste. ¿Pudiste hablar con el viejo? ¿Tienes novedades amigo mío?


- Estimadísimo amigo, todo bien. Le pasé unos 20.000 dólares al viejo, los perros van a investigar en Asia, África y Oceanía. Tranquilízate, las películas las van a encontrar.


- Pero amigo mío, sabes que no te las puedo pagar. No debiste hacerlo. Era mejor aceptar el fracaso y ya. No se pudo pero no seguir gastando. Cuantas lucas has gastado en todo esto, unos 30.000 dólares y el resultado es cero. Todo ese dinero echado a la basura.


- No pierdas la fe, me dice Fabián- y agrega. Los perros son rápidos, mucho más que los humanos, tienen verdaderas redes perrunas por el mundo entero. Lo encontraran amigo mío, los perros, los perros… los perros murmuró una y otra vez mi amigo Fabián y luego colgó el teléfono en forma abrupta.



Escena 5

Bastante tiempo después, el living ordenado y limpio, por suerte ese olor desagradable ya no está.

(Alrededor de las 6 de la tarde)


(Golpean la puerta)


¡Montesco! ¡Montesco!, abre la puerta.


¡Caracoles! es Fabián.


- Estimado amigo, que gusto verte ¿me traes novedades? Lo veo en tu cara....


- Así es amigo, déjame contarte todo lo sucedido. Tú sabes de mi sobrino Daniel, alguna vez te conté pues hombre que saqué a este muchacho de un lío muy grande, harta plata me costó. Él, tan agradecido conmigo, me decía siempre, tío Fabián, lo que quiera, lo que quiera de mí.


El otro día pensando y pensando, me dije, ummm.. llevamos 8 meses, el viejo no entrega información, estamos llegando ya a los 40.000 dólares en gastos de todo tipo. A Marchant se lo tragó la tierra. Los perros son unos imbéciles. Esto se terminó, esto no puede ser. Esto es una estafa de marca mayor…


- ¿Y sabes lo que hice?


- Cuenta amigo, que ya no puedo más.


- Llamé a Daniel, pues hombre, a mi sobrino. Daniel. Lo fui a ver y le conté todo, con lujo de detalles. Y mi sobrino me dijo – déjeme a mí a ese viejo, yo me encargo de este asunto.

 Voy a visitar al veterano y no iré solo. Le expliqué que se fondea, se esconde, que a veces duerme dentro del Parque O’ Higgins. Que no hay forma de encontrarlo. Me tranquilizó diciendo, yo me encargo tío y asunto solucionado. Esto se arregla en un santiamén.


Y así estimado amigo pasó como un mes y hoy hace cosa de media hora, me llama y me dice que los perros encontraron las películas, eso me dijo; el Bigote, ese perro con cara de genio, inteligente y habiloso.


Y escucha esto, que el viejo siempre supo del paradero de las películas. 


¡Ese viejo! ¡ese viejo!


Y mira este papel, aquí están las coordenadas, la ubicación pues hombre, ¡¡¡¡aquí están las películas!!!!


- Pero Fabián ¿dónde están? Dime que no aguanto más. El corazón me saltaba y transpiraba entero.


- Rediantres, no lo sé, tengo las coordenadas, nada más que eso. Cuando las obtuve me vine para acá. No tengo idea a qué corresponden. Mira, latitud -33.5343 y longitud -71.5758


- A ver, déjame ver. Esas coordenadas son de España. Tierra mora, Sevilla, la Alhambra, el flamenco, Mallorca. La cantante María Teresa, ¡España! ¡España!


- No hombre, me parece que es más acá, más cerca – dice Fabián.


- Entonces América Latina, América Morena, Colón, los hermanos Pinzones jajaja, las indias, hombre, las Indias. Debe ser Centro América, dónde más podría ser, en Centroamérica pues hombre.


Debiéramos ir a un cibercafé de inmediato, pero creo que lo mejor es que vaya donde Marcelita, mi nieta, la hija de Ester, ella me ayudará. Voy estimado amigo y vuelvo con la información. Luego compramos los pasajes, y en avión nos vamos a buscar las películas.


Y entonces me sale del alma, España, España, allá deben estar, lo digo casi gritando y Fabián cierra la puerta al salir, dando un portazo.
 



Escena 6

(Alrededor de las 8 de la noche de ese mismo día)

(Suena el teléfono)


- Amigo mío, tengo la ubicación exacta, Marcelita me imprimió el mapa con la ubicación.


- Amigo, déjame sentarme, no puedo estar de pié con tamaña noticia.


- Sí, es mejor que te sientes, no lo vas a poder creer amigo mío, no lo vas a poder creer.


- Estoy sentado, dame la noticia. Espera, no me digas nada. España, La Alhambra, el tablao flamenco, la jota, las corridas de toro, la tierra de mis ancestros…


Por el teléfono se oye una risa de Fabián, pero no es una risa normal, son verdaderos ataques de risa, incontrolables ataques de risa.


- Santa pantufla, Fabián deja de reírte, y dime de una vez, hombre que ya no puedo esperar.


- Adivina amigo. ¿Dónde están las películas? ¡¡¡¡En Lo Abarca!!!!


- ¿Lo Abarca? No te dije, que estaban en España


- jajaja, no hombre, más acá, acércate más.


- No sé, no se me ocurre, ¡dime dónde es!


¿Sigues sentado ¿no es cierto? Las películas han estado siempre en Chile, nunca salieron de aquí.


- Pero ¿y Lo Abarca?


- Aquí hombre, al lado nuestro a sólo 105 Km de Santiago, al lado de Cartagena.

- ¡Sí!, lo recuerdo. El Sauce, el costillar de cerdo. ¡Lo Abarca! ¡Lo Abarca!


Y entonces Fabián se pone muy serio y dice: “ Ese viejo nos estafó, lo supo desde el primer momento y mantuvo la mentira para sacarme dinero, no una sino mil veces. ¿No te dije? Los perros, hombre, los perros las encontrarían y así fue.

 



Escena 7

(Al día siguiente 8 de la noche).


¡Qué día histórico hemos vivido. Aquí estamos con las películas y están perfectas en audio e imagen.


- Bastó con ofrecerle unas cuantas monedas a la viuda y las largó de inmediato, es que para ella no tenían ningún valor. Ahí arrumbadas por años y años y que suerte que se conservaron tan bien, pues hombre. Ah, esto ha sido todo un éxito.


- Así es estimado amigo – agrega Fabián – y aun cuando las coordenadas no estaban perfectas la aparición del perro fue providencial, sin el perro no las encontramos.


- Claro, si tú me dijiste, ¡cuidado! ¡cuidado! con el perro que se atraviesa, que los vas a atropellar y te va a dañar el Studebaker. Y yo te dije, pero si ese es el perro del viejo, lo voy a seguir seguro que nos lleva a las películas. Corrió unas cuantas cuadras y se echó frente a la casa de la viuda. Por eso amigo mío,  que estoy agradecido del perro y le voy a dar el crédito que se merece. Le será otorgada una página limitada eso sí en el número de palabras en Los Bric a Brac, de acuerdo al contrato que firmamos con el viejo estafador.

(el auto en Cartagena, una hora antes de iniciar la búsqueda)


- Sí, yo te lo dije, los perros, los perros las encontrarán. Y así fue. Y pensar todo lo que se gastó y todo lo que se buscó, y quien iba a pensar que las películas estaban tan cerca, en Lo Abarca, a pasos de Santiago.


Y los dos, brindaron con sendos vasos de Fanfarrón bien helado y sonrieron después de un victorioso combate, y a un costado en un viejo proyector de películas se emitía en una pantalla los show encontrados de Los Bric a Brac.



Epílogo

Bigote, el mejor sabueso del mundo

 

Esta es la verdadera historia de las famosas películas perdidas, porque ustedes han de saber que nosotros los canes, tenemos escaneado el mundo entero, y nada se nos escapa a nuestras narices. Desde siempre sabíamos de la existencia de las películas y que ellas se encontraban en Lo Abarca pero allí debieron quedarse para siempre, como miles de tesoros que existen escondidos en el mundo entero y que jamás revelaremos. Es que los humanos son tan ambiciosos que son capaces de matar por unas cuantas monedas de oro.


Así es, no pensábamos en entregar las películas, pero se presentó la oportunidad de sacarle plata a Fabián para mi amo, para resarcirse de una gran estafa cometida a su hermano. Y lo hicimos, obtuvimos bastante más dinero de lo que él confiesa y todo iba muy bien, pero metió a ese sobrino mafioso que tiene y todo lo echó a perder.

 

Amenazado de muerte mi amo, no hubo nada que hacer, había que entregar las películas. Y como son tan bobos, tuve que ir a Lo Abarca a mostrarles dónde se encontraban, si no lo hago, no las encuentran y matan a mi patrón.


Esta es la verdadera historia, Montesco aunque poseedor de un cerebro bastante limitado, muy limitado, demasiado limitado, en el fondo no es una mala persona, en ocasiones nos hace cariño a nosotros los perros, pero el otro, el amigo ese, Fabián, ese es malo, malo, malo.


Con afecto,

Bigote.

2014

 

Basado en una idea original de Bigote.

Texto e imágenes: Bigote.

Adaptación, corrección y tipeo

Laurita

 

Agradecimientos

 A todos los que hicieron posible esta historia y colaboraron con nosotros para poder obtener la mayor cantidad posible de dinero de ese Fabián, especialmente al investigador austriaco y dos o tres personajes del Parque O'Higgins que prefirieron permanecer en el anonimato. Y a Laurita quien escribió en la computadora esta linda historia perruna para que pudiera ser leída por ustedes.  Bigote.-

2026: Que Bigote descanse en paz en su cielo perruno.

 

 

 

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