LA VOZ DE LOS FANS
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Los Bric a Brac…no sólo son música para mí.
Es increíble como cosas tan simples le pueden a uno cambiar el ánimo. Y esa es la magia de la música, al menos para los viciosos de esa forma espectacular de comunicación. El otro día sin querer me topé con este sitio y ha sido una experiencia espectacular, no sólo por la información, sino por la buena onda de sus creadores.
Leyendo la historia de los Bric a Brac, se viene todo el final de mi infancia, llega así, ese año 66 con unas “Brujas” sin mucha presencia (sólo el disco “Muy Triste” con Mireya Verdugo en primera voz) y con unos “Cuartos” disueltos tras la muerte de Nano Torti.
Al principio del verano 67, una prima arrienda una casa en la calle Vaticano, hecho, que por cierto me importó un bledo, salvo…porque en esa calle y en una casa ubicada justo al frente vivía Paz Undurraga (aun vive allí) y “Chino” Urquidi. Tras conocer esa noticia me trasformé en el primo mas buena onda del planeta, y a mis 12 años fui el encargado de regar el jardín de mi prima mientras estaba en la playa con su marido y los niños. Nunca las plantas de un jardín fueron tan regadas, supongo que se deben haber muerto con tanta agua. “De noche y de mañanita” (como el jingle de Odontine compuesto por la Pilar Larraín) estaba yo con la manguera esperando ver pasar a la Paz o al “Chino”, cuando los veía, con mi timidez de ese entonces, no me atrevía ni a decir “hola”. Lo único que no me quedaba claro eran los sonidos de batería y guitarra eléctrica que salían de esa casa…ni un solo “bombo-chi-chi- borobombo”.
Llegó el invierno, y una tarde escuchando el programa de María Pilar Larraín, las guitarras y la batería tuvieron sentido para mí; se estrenaba el primer single de Los Bric a Brac. Nunca supe si me gustó o no ese “Sácale las balas a tu fusil”, lo único que se, es que desde ese momento ya tenía ídolos nuevamente. No se si a todos les pasó lo mismo, ya que por ese tiempo todos estaban muy preocupados de ver si los “Jockers” batirían el record mundial tocando ahí en la feria del Disco de Ahumada.
Al terminar ese año 67, con mi madre nos fuimos a vivir solos. Atrás quedaba todo ese tiempo viviendo en casa de familiares. Y para aumentar esa alegría, recibía de regalo mi propio tocadiscos, con la copia del primer L.p. de Los Bric a Brac.
Era la mejor forma de recibir el año 68, espacio propio con tocadiscos y L.p. del conjunto. Un día, ese fatigado disco quedó sobre una radio (a tubos, por cierto, de esas que se calentaban) con las consecuencias que ustedes se imaginan. Miraba yo esa “cuncuna” de vinilo que no servía para nada. Mi madre a pesar de sentir bastante odio a esas alturas por mi conjunto favorito, no le quedó más remedio que pasarme los 25 escudos que costaba el disco para terminar con el “valle de lágrimas”.
Hace pocos años, por mi trabajo, estuve en la casa de Paz, en la calle Vaticano, y le pude explicar lo que significan para mí esos sonidos. Ella no sabe, como disfruté ese vinito conversado en el lugar donde partió toda la música que amo entrañablemente.
Navidad Triste
Hace algunos días fui a mi casa a rescatar algunos vinilos que se salvaron del tipo "recoge chatarras" que terminó con casi 33 años de cachureos acumulados en mi antiguo departamento, hoy a punto de venderse. Dentro de esos vinilos estaban aquellos queridos e inubicables, o sea: la tan mentada "Navidad Triste" de Las Cuatro Brujas. Ese disco fue tan importante para mí, me acompañó en la soledad de mi pieza durante muchas navidades cuando mi familia y las pascuas familiares habían terminado por distintas circunstancias. Mi ritual de adolescencia en esa noche "de Paz".. era el mismo, apagaba la luz y ponía el disco, el que en milésimas de segundos lograba sacarme toda la pena contenida por esa fecha, y lloraba más que cuando era más niño aún. Y era un llanto sanador, con sus "diing-ding-ding-dooooooong" finales se había ido todo ese abatimiento y la vida continuaba; para mi la navidad había terminado y con ello toda esa tristeza que nunca supe muy bien por qué me venía.
Por esa razón, al verlo achurrascado en su contorno, fue super fuerte, porque no
era sólo un disco 45 r.p.m. rayado, pero escuchable el que había perdido, sino
que también una parte muy importante de mi vida: mi adolescencia. Se acababa la
casa donde viví por 33 años con mi madre, con sus penas, dolores y alegrías. Era
como un cerrar la puerta a mi pasado.
No se si vieron "La Mama Rosa", bueno, en la escena final, con una Mama Rosa
muy anciana, la nieta de la que fuera su patrona la rescataba de la casona
familiar que se vendía, sacaban los últimos cuadros y allí, en esa casona vacía
la Mama Rosa casi lloraba un "adiós casa grande". Suena melodramático, pero ese
disco achurrascado significó una pena muy grande, casi como cuando mi familia
en "aquellos" años comenzó a desgranarse, algunos porque realizaron viajes con
pasaportes timbrados sólo de ida… y otros porque eran tiempos para
celebrar y regresar.
Agradecemos a Felipe Rojas,
publicista, por haber compartido sus vivencias con nosotros.



Los papás y los abuelos de Los Bric a Brac
El curioso making off del video
La Página de Bigote (videos Bric a Brac)
Comentarios finales, links y anexas
