Orlando Avendaño
¡Cómo fue que un jazzista se une a Los Bric a Brac!

Orlando nos cuenta con sus propias palabras:
"En esos días me encontraba trabajando part-time, como mensajero, mientras estaba a punto de terminar mis estudios en Los Angeles City Collage, también tocaba profesionalmente con David Craig Quintet, y otros grupos de jazz y bossa-nova de la localidad de Hollywood, California, donde residía desde hacia ya varios años.
Fue justamente al bajarme del auto muy apurado para ir a dejar un sobre con documentos en un edificio de oficinas, cuando escucho unos gritos provenientes de la vereda opuesta, al costado del Beverly Hilton Hotel, miré sorprendido: Chicooo!!!!! Chicooo!!!, me gritaban, era y es raro encontrarse con gente conocida en una calle de Estados Unidos, sobre todo en ciudades enormes como la que yo vivía. Me detengo y se vienen hacia mí el Chino Urquidi y Willy Bascuñan, a quien yo no conocía, me comentaron entre abrazos que venían a cantar al Hollywood Palladium, que pensaban ubicarme de todas maneras, en realidad fue un encuentro emocionante, el Chino había sido compañero mío de mil aventuras en el Club de Jazz, hasta que empecé a tocar con Omar Nahuel.
Inolvidable el Chino, poseedor de una personalidad avasalladora, era muy buen músico, no tanto interprete pues no poseía gran técnica, pero su oído magistral, le permitió siempre hacer arreglos y descubrir sonoridades únicas. Como persona fue, era y siguió siendo una tromba, un huracán. El fue el autor de una frase, que se mantuvo por años entre los jazzistas, y que se aplica a cuando uno ya no quiere ensayar más o simplemente quiere irse, él, en una situación de éstas exclamó ante la perplejidad de todos: “Debo irme…..dedines no querer tocar” y mostró sus manos como si estuvieran paralizadas….nos reímos por días y frente a cualquier situación donde uno estuviera cansado o aburrido, usábamos esa expresión…..Con el tiempo nos dejamos de ver y yo solo vine a saber de él cuando recibí de mis familiares sus discos de "Los Cuatro Cuartos”, que vinieron a llenar un espacio vacío de mi “corazón de chileno”, pues a diferencia de muchos que viven fuera de Chile, yo no me mantuve muy aferrado a costumbres, comidas y amistades chilenas, más bien me incorporé con mucha facilidad al “mundo gringo” por decirlo en una forma simplista.
Claro, los magníficos temas de ese L.P. como “Los viejos estandartes” y en general todo el disco, con lindos temas de Willy me provocaron una cierta nostalgia, la que se manifestó curiosamente en un impulso irrefrenable de volver a comer los Lomitos de la Fuente Alemana, eso debo confesarlo, me martirizó durante casi diez años, talvez algún día escriba al respecto, por que yo le asigno una importancia única, sólo me he detenido por que entre otros Marco Antonio de la Parra ya escribió sobre el tema.
Por la noche, estuve acompañándolos en los camarines antes de la actuación en uno de los hitos de Hollywood, llegar a trabajar allí, era un gran mérito, solo se presentaban artistas top. Allí me reencontré con mi ex compañero de colegio Carlos Jorge Videla, y conocí a Fernando Torti y Sergio Lillo. Cuando los oí cantar, quedé petrificado, eran una máquina, afinadísimos, arreglos llenos de dramatismo, un fiato único y en el manejo de las voces un enfoque muy moderno. Tarde ya en la noche comenté al Chino si conocía a los Four Freshman o a los Hi-Lows….me dijo que no. Quedamos de encontrarnos solos en mi casa al día siguiente, yo dejé de ir a clases e incluso me tomé unos días en mi trabajo, para estar con ellos, acompañarlos y por sobre todo para hablar horas y horas, mientras escuchábamos música con el Chino, quedó enloquecido especialmente con los Four Freshman y en su tan propia pasión y exageración, me dijo que ya no quería mas folklore, que quería otra cosa, algo mas moderno con mas swing….en vista de eso le pregunté si conocía a los Hermanos Castro, grupo mexicano compuesto por cinco hermanos que cantaban y tocaban todos los instrumentos ellos mismos….enloqueció, me dijo ¡esto...esto!... es exactamente lo que quiero.. le regalé el disco e hicimos planes para tocar juntos en un entusiasmo que para mí no significó nada, pues mi mente y mis planes estaban en otra cosa.
No me atrevería a decir que esta parte de mi cuento quiera establecer que Los Bric a Brac nacieron en el living de mi casa en California…. puede haberse repetido esta misma escena en otros livings, con diferentes marcas de whisky, eso es perfectamente posible , conociendo a mi amigo, pero, de que ocurrió tal cual como lo relato, es así.
Poco antes de irse el Chino asistió a uno de nuestros ensayos, con David Craig Quintet, quedó absolutamente fascinado….en la intensidad de su estada y creo por única vez, vio un grupo “gringo” que sonaba como tal y con solistas jóvenes de primer nivel, recuerdo que espetó unas ultimas maldiciones hacia lo que estaba haciendo (folklore) y me juró que pronto sabría de él, que definitivamente tocaríamos juntos……Me despedí de él y del resto de los muchachos en el Aeropuerto de Los Angeles, y el asunto concluyó para mi, ahí.
Casi dos años mas tarde, recibo un llamado de Urquidi, me dice con una aceleración impresionante, que no me puedo negar, que el grupo ya esta listo, esta sonando y con un éxito total y absoluto, que tienen, mientras yo llego un baterista argentino profesional, pero que el sabe que el sonido que le falta es el mío y en la pasada despotrica un poco en contra de su actual batero…..Yo me quedé helado y con un fuerte sentido de compromiso en circunstancias que yo jamás me había comprometido de plano con su idea, ni siquiera sabía que había dejado el folklore ni menos de la existencia y éxito de Los Bric a Brac. En esos días hacer un llamado de larga distancia a Concepción era una proeza, Urquidi llegó a llamarme hasta ¡¡¡cuatro veces en un día a Estados Unidos!!! Me insistió mucho en que era “cola de león y cabeza de ratón”…o algo así….. yo no lograba asimilar un cambio o una proposición tan brusca, más encima no hacia más de seis meses había terminado de estudiar, estaba casado, tenia un buen trabajo y planes para el futuro en USA. Con honestidad todo cuanto barajé siempre, no contemplaba venirnos de vuelta a Chile, a mí la cultura gringa, me asentó muy bien, jamás tuve nada que reprochar. Ni siquiera de haber sido llamado intespectivamente a las filas del Army justo en medio de la guerra de Viet-Nam.
El Chino incluso me mencionó, que debía viajar en cierta fecha pues apenas una semana más tarde deberíamos volver a Nueva York esta vez a grabar un disco. También obviamente se habló de contratos y de dinero.
Hubo un momento en que no supe bien si hacia lo correcto, pero finalmente decidí viajar, solo; mi mujer se quedaría allá, para organizar el traslado y venta de automóviles y otros asuntos. Yo hacia poco menos de un año me había integrado a un grupo de jazz-rock liviano, diría, a pesar que habían dos músicos de color, puede haber sido en realidad algo “funky”, cuento esto pues esa fue mi única experiencia hasta ese entonces tocando algo más comercial, más popular o de moda, hasta antes de esta experiencia solo toqué jazz. “First National Nothing” se hacían llamar mis amigos, alcanzamos a grabar con un productor argentino de apellido Ruggero, a quien yo llamaba “Ernesto Carlos Eduardo José Alberto Ruggero”….anda pibe, anda, para ya….me decía. Algunos de ellos me fueron a dejar al Aeropuerto de Los Angeles.
Urquidi era muy intenso, de eso no me voy a cansar de recalcar, era cosa seria, no se como arregló todo en la Aduana, pero pasé directo del avión a un automóvil y de ahí directo a su casa (mis familiares en el aeropuerto quedaron perplejos) donde ensayamos de inmediato, apenas si alcanzó a presentarme a los integrantes del grupo. La batería llegó una hora mas tarde, ahí alcanzamos a conocernos algo…….
Paz Undurraga voz, Carlos Alfonso Lastarria órgano y voz, Antonio Zabaleta, voz y bajo, Leslie Murray guitarra eléctrica y voz, Chino Urquidi, Luis Enrique, tocaba percusión y por supuesto dirigía el grupo.
La sonoridad cuando oí las voces “a capella” era impresionante, tenían un nivel de afinación, fiato, blend, y una cierta emocionalidad dada por el timbre de la Paz, que verdaderamente se acercaba a la perfección, recuerdo que me cantaron “Pasan sin mirar”….el Chino desafiante me miro y me dijo: “ahhh…que tal ¿cómo quedaste?”
Fui recibido muy bien y con mucho cariño por todos mis nuevos compañeros, cuando hubo llegado y armado la batería, ahí nos largamos con todo, ahí se produjo algo curioso, pues con los instrumentos sonando ahí….a mí me sonaron un poco “chicos” para lo que yo estaba acostumbrado y yo a mi vez intuí que les soné un poco liviano y jazzista, para lo que ellos esperaban. El Chino, no admitió análisis de ninguna naturaleza y empezó a actuar como siempre lo hizo, que se podría resumir en: trabajar, trabajar y después trabajar, prácticamente “cero bla-bla” que le llamamos los músicos, solo lo justo y necesario y siempre orientado a nuestra música, a lo que estaba ocurriendo ahí, en ese momento, cero postulado, cero teoría, cero abstracción, en eso era inflexible. Carlos Alfonso, se acercó mucho a mí y me dio buenas indicaciones, de rellenos y ritmos que el sentía y conocía de ese tipo de música mejor que yo. No estoy seguro de haber hecho lo que pretendía, yo sólo tomaba su intención y la reproducía en mi propio estilo, el sentía “cortes” de batería del grupo Cream, The Doors etc. y otros que yo apenas conocía de nombre y cuya música por razones obvias me era completamente ajena, de partida lo consideraba muy brusco, muy obvio y lo que los baterista llaman “mucho apaleo”…bastante lógico también si se considera que todos ellos eran conjuntos con ya, en esa época monstruosas amplificaciones, tenían que tocar así.
Sola se fue dando la ecuación apropiada, y el grupo sonó rítmicamente con algo novedoso, un sonido firme pero liviano, y cuando se requería de potencia también la había, pero el uso del matiz se adoptó como el tono del grupo.
Sin embargo surgió ahí una idea que yo le propuse al Chino, que había visto no hacia mucho en Las Vegas, rompía con la distracción propia de los lugares atestados de público, en que la atención a veces demoraba hasta unos tres minutos en ser realmente captada de parte de los músicos, con una estrategia interesante, ésta era muy efectista y por que no decirlo bastante espectacular.
Se trataba
de iluminar a full el set de batería, que en este caso se trataba de un
instrumento finísimo marca Rogers, la ultima palabra en batería, color negro
brillante, llena de brillos y platillos por todos lados, entraba ante la
expectación del publico y me lanzaba con un solo espectacul
ar, el que manejaba
en intensidad y duración de acuerdo a como la gente reaccionaba, al final me iba
a una especie de relentando, para dar paso a un redoble de timbales, que servía
de entrada del grupo para tomar sus instrumentos, ya en medio de la euforia
total emergía la típica sonoridad del Los Bric a Brac cantando “Todo lo que tú
eres”.
Resultó. Así es que lo adoptamos como nuestra manera de abrir nuestros shows,
que dicho sea de paso se componían de una seguidilla de temas muy bien ordenados
y no daba tregua al publico, hasta no reventar al final con un cierre
espectacular, táctica, ésta del Chino, que no dejaba espacio alguno para hacer
bis, pues habría que haber repetido los cincuenta y cinco minutos que duraba
nuestro show…..simplemente nos íbamos. Sin embargo ocurrió, varias veces,
especialmente en fiesta privadas, que en medio del griterío y los aplausos, se
acercaran los gerentes o los responsables de las fiestas, a convenir otra
actuación pagada inmediatamente seguida a la que habíamos concluido, cosa que
hacíamos bastante contentos diría yo. Ya estábamos ahí, estaba todo armado, a lo
más alguna vez nos atrasamos una hora cuando teníamos actuaciones muy juntas.
En realidad la popularidad del grupo era tal como me lo había dicho Urquidi en innumerables veces por teléfono, hay que situarse en esos años y ser un grupo “Top” era ser conocido por absolutamente todo el mundo, especialmente en este caso, que la “audiencia objetiva” era el grupo familiar completo, había para todos los gustos…para los jóvenes : Pasan sin Mirar, Alma Joven, Sácale las balas a tu fusil, para los adultos jóvenes: Cuando calienta el sol, Tu eres, Guantanamera, para los papas: Mamy, Creo, Llora, en fin no recuerdo bien cada uno de los temas, pero lo que sí recuerdo era la reacción de la gente, no solo cuando tocábamos,…. en la calle,…. en el banco, en el supermercado….donde fuera: recibíamos mucho cariño y lo mas notable, todo el mundo trataba de “solucionarnos” las cosas, de facilitarnos cualquier gestión en el aeropuerto, aduana, en el garaje, en la clínica, donde fuera y lo que fuera, recuerdo que compramos varios autos, para cada uno de los integrantes, y salimos cada uno por su lado, sin firmar nada todo en medio de una algarabía total, tanto de nuestra parte como de parte de los dueños de esa representación “Fiat” que era uno de los mas acérrimos fans del grupo. Regalones, seria la palabra, pero creo que me quedo corto.
Empezamos a viajar de inmediato, muchas giras dentro y fuera de Chile, televisión, grabaciones, y por sobre todo “ensayar” trabajar sin parar, como si fuera el primer día. También tocábamos en recepciones privadas y no era raro en ese entones que papás, regalaran a su hija para sus quince años, una actuación de Los Brics, en los jardines de su casa, inolvidable resulta la oportunidad que tocamos sobre una piscina, donde se había instalado un escenario espectacular… "la fiesta inolvidable" se podría decir… además una vez concluida nuestra actuación, si disponíamos de tiempo, nos quedábamos a departir con los dueños de casa y terminábamos generalmente pasándolo estupendamente bien.
Luego vino el Casino de Viña y el Festival de la Canción y para mí una actuación inolvidable, en el Primer Salón del Automóvil, donde conocí a Maria Cecilia, mi mujer. Solo dos veces en mí vida dejé mi batería “botada”, es decir no me quede al desarme y al correcto traslado o resguardo en un lugar adecuado. Me fui no más……
Con los Bric-a-Brac tuve la única experiencia de tocar la llamada música popular, es decir un tipo de música, que especialmente en este grupo, abarcaba desde los niños hasta los abuelitos, aquí, no había segmentación de ningún tipo, en rigor, no había nadie que no disfrutara de una actuación de este grupo, en lo estrictamente musical, había por sobre todo un altísimo nivel de arreglos vocales, dos voces absolutamente privilegiadas, Paz Undurraga y Antonio Zabaleta, excelentes músicos como muy especialmente Carlos Alfonso Lastarria en teclados , arreglos y una cierta supervisión general de la sonoridad frente a la cual nuestro líder y director Chino Urquidi, siempre se manifestó abierto a aceptar, Leslie Murray nuestro guitarrista, era un joven de no más de unos veinte años, que aportaba excelentes solos de guitarra, en un contexto roquero con buen sonido y gusto.
Toda una experiencia, ésta de tocar un repertorio en que se valoraba mucho la pulcritud, la mecánica de repetir con el máximo de exactitud los arreglos acordados y ensayados mil veces es decir no había lugar para improvisaciones de ningún tipo. La relación con el público y la popularidad también fue por lo menos para mi un sentimiento completamente nuevo aun que no necesariamente del todo grato.
Al segundo año de haber trabajado en este grupo, nuestro director, empezó a vincularse a la política contingente, abiertamente y no tardó mucho en conducir al grupo a una condición partidista, manifestada en una serie de actuaciones que si no recuerdo mal superaron las treinta y cinco o cuarenta actuaciones a lo largo y ancho del país, antecediendo al discurso final de un candidato a la Presidencia de la Republica que además resulto perdedor, concluyendo así de un plumazo la carrera de este grupo, que se distinguió por su calidad, popularidad y profesionalismo.
Haber tocado con ellos, para mí es una experiencia, que creó mi carrera de cincuenta años tras los tambores se merecía, no fue la primera vez en todo caso que me alejé completamente del jazz, pero si fue ésta pura vez donde me demandó casi una dedicación absoluta. La valoro como todas, las experiencias que he tenido en mi vida, pero no necesariamente la atesoro como algo de suma importancia, sin lugar a la menor duda lo mío era, fue y es:…… el jazz…."
(Artículo publicado en el Blog: www.solodebateria.blogspot.com que mantiene nuestro amigo el baterista Orlando Avendaño)
Los papás y los abuelos de Los Bric a Brac
El curioso making off del video
La Página de Bigote (videos Bric a Brac)
Comentarios finales, links y anexas
